6.5.16

PEQUEÑAS COSAS QUE HE HECHO ESTA SEMANA.



Llevo unos días sin ayudante, se ha lesionado en una mano y yo sólo me da cosa el ir a trabajar con los coches. No tengo abandonado el trabajo, sigo haciendo cosas pero a ratos.

Hace un par de días le puse el alerón al Saab, parece otra cosa esa trasera tan alargada, el alerón le rompe un poco esa largura.



Por otra parte sigo con el Toyota Supra haciendo cosas, aún no ha llegado el sensor de choque (avance) (picado) (knock sensor) una cosa con tantos nombres debe ser muy importante, tanto como para que se encienda el chek motor al acelerar. He intentado pegar con resina epoxi la parte rota, no ha funcionado, se sigue encendiendo, la fecha de llegada está fijada desde el día 10 de mayo hasta primeros de junio, a esperar.

Le he puesto una manta para no dañar la pintura al acercarme y apoyarme sobre la aleta.

Lo he arrancado y le he dejado tiempo que funcione el motor.

Estas cosillas me entretienen.

2.5.16

PRIMER DOMINGO DE MAYO, NOS FUIMOS A ORTUELLA.

Ayer había una concentración de coches clásicos en Ortuella (Vizcaya), unos cuantos socios de La Asociación OHIKO de vehículos clásicos nos dirigimos hasta allí. El coche con el que hemos participado nosotros ha sido el BMW, es el único que puedo conducir yo, es mejor como siempre digo, hay que ser autosuficiente e independiente hasta dónde se pueda, vamos, no ser una carga para nadie; siempre habrá alguno que te eche en cara que tal día te ayudó, aunque no sea verdad.

 Salimos de Vitoria sobre las nueve y media horas, el día soleado pero con un aire helador, incluso se notaba en Vizcaya que casi siempre hay una diferencia de unos cuatro grados centígrados más que en Vitoria.



Fotos tomadas de la exposición de coches clásicos.




Había programada una ruta hasta La Arboleda situada sobre el Valle de Trápaga, zona minera que se ha reconvertido en un área recreativa. Ya salen los coches.







Fuimos llegando hasta un amplio parking que cupieron más de un centenar de clásicos compartiendo lugar con otros más modernos.

 En La Arboleda nos obsequiaron con unos pintxos que junto con algo que pedimos por nuestra cuenta satisfizo nuestra reposición de fuerza para continuar la ruta.

Con el valle de Trápaga al fondo, además de poder ver el mote Serantes y el mar Cantábrico, bonitas vistas.

De regreso a Ortuella, vimos preparar dos hermosas paellas para todos los apuntados al evento.


Tuvimos suerte o es que lo merecíamos, fuimos el Club que más participantes aportó y nos premiaron por ello. Aquí las fuerzas vivas de la asociación con el trofeo que nos entregaron.




Recorrido efectuado.

Algunos socios prolongamos hasta casi las veinte horas el retiro hasta nuestras casas.

¡¡¡¡AUPA OHIKO!!!!